Escuelas de Padres y Madres

Carta para todos los padres del mundo

No me des lo que te pida. A veces solo pido para ver hasta cuanto puedo recibir.
No me grites. Te respeto menos cuando lo heces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo.
No me des siempre órdenes. Si en vez de órdenes me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.
Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo; pero también si es un castigo.


No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermano. Si tú me haces lucir mejor que los demás, alguien va a sufrir, y si me haces lucir peor que los demás, seré yo quien sufra.
No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer, decídete ya y mantén esa decisión.
Déjame valerme por mi mismo. Si tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender.
No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder la fe en lo que me dices.

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Escuelas de Padres y Madres en Prevención de Drogodependencas

 

Prevenir las drogodependencias supone ser capaz de modificar los factores que contribuyen al desarrollo de un problema relacionado con el consumo de drogas. Numerosos estudios han puesto de manifiesto que el riesgo de abusar de las drogas no es el mismo para todo el mundo, sino que está relacionado con la exposición a diferentes factores que aumentan o disminuyen la probabilidad de que una persona determinada abuse de las drogas, y que reciben el nombre de factores de riesgo y factores de protección. Algunos pueden ser biológicos o hereditarios, sin embargo, se han identificado también factores de riesgo y protección relacionados con el entorno social y familiar.

 

Entre los factores de riesgo familiar encontramos:

La falta de supervisión de la conducta de los hijos.

La escasa definición y comunicación de normas y expectativas de conducta para los hijos.

Las pautas de disciplina inconsistentes o muy severas.

La debilidad de los vínculos afectivos entre padres e hijos.

La pobreza de la comunicación y la interacción padres – hijos.

La presencia de conflicto familiar.

Las actitudes y conductas familiares favorables al consumo de drogas.

 

Entre los factores de protección relacionados con el entorno familiar podemos señalar:

La existencia de vínculos emocionales positivos entre padres e hijos.

La existencia de normas familiares y pautas de conducta, claras y estables.

La utilización de métodos de disciplina positiva por parte de los padres.

La implicación significativa de los padres en la vida de los hijos.

El seguimiento y supervisión de la conducta de los hijos (actividades fuera de casa, relaciones y amistades, rendimiento académico, etc.).

El impulso y apoyo de los padres a la participación y vinculación de los hijos en actividades e instancias socializadoras.

La percepción, por parte de los hijos, de desaprobación familiar en relación al consumo de drogas.

 

 La evaluación de diferentes programas de prevención de drogodependencias nos muestra que es posible enseñar a los padres a modificar y mejorar sus habilidades educativas y de gestión familiar, de manera que reduzcan los factores de riesgo y se incrementen los factores de protección a los que están expuestos sus hijos.

 

A medida que se favorecen los factores de protección mencionados y se promueven hábitos de vida saludables y una cultura de salud que incluya el rechazo al consumo de drogas, estamos potenciando las actitudes dirigidas areducir o evitar el uso y/o abuso de drogas y, por tanto, los problemas asociados a éste. En esta labor de prevención, la familia desempeña una papel fundamental en la transmisión de información y experiencias, de valores y reglas de conductas, de normas de convivencia, proporcionando estabilidad emocional y constituyendo un espacio que permite desarrollar en los niños aquellas capacidades socioafectivas (autocontrol, autoestima, expresión emocional…) y personales necesarias para un óptimo desarrollo evolutivo.

 

En los últimos años, padres y madres de hijos preadolescentes y adolescentes ha sido la población objetivo considerada la más idónea para implementar intervenciones preventivas de tipo familiar. Pero progresivamente, se ha comenzado a considerar que promover actitudes sanas respecto a la drogodependencia en edades tempranas de la vida es más eficaz que intentar modificar posturas erróneas ya adquiridas en edades más tardías.

 

Escuelas de Padres y Madres

Una de los cometidos más gratificantes dentro área de formación consiste en estar en continuo contacto con padres y madres interesados en aprender y entrenar estrategias con las que mejorar su labor educativa.
Para nosotros es una satisfacción el devolver a los padres la confianza en las estrategias que ellos mismos ponen en marcha cada día al educar a sus hijos; al ayudarles en sus distintos problemas y dificultades; al tratar de inculcarles valores y actitudes que guíen su desarrollo presente y futuro; al inculcarles hábitos de vida saludables; al establecer bases y puentes de comunicación y entendimiento familiar; y tantas otras tareas del hecho de ser padres….


En las escuelas  de padres buscamos crear un espacio flexible de reflexión, de contacto y exposición de intereses comunes entre los padres y madres, un espacio donde tenga cabida el aprendizaje práctico tanto de técnicas y estrategias educativas para poner en marcha con los hijos, como un aprendizaje experiencial de habilidades y recursos útiles en distintas áreas de su vida: laboral, personal, familiar, de pareja, social, etc


Tratamos de recordar a los cientos de padres que hemos tenido la oportunidad de conocer durante estos años que muchas veces la relación con los hijos no va en la dirección que deseamos por razones tan sencillas como que nos olvidamos de las cosas que nos funcionaron en el pasado; o que cambiamos constantemente de estrategia por falta de paciencia o confianza y esto desorienta a toda la familia; o que ciertos cambios han de ser liderados por los adultos de la familia sirviendo de modelo a los hijos; o que con las mismas recompensas y sanciones aplicadas de forma estratégica lograrían cambios más rápidos y estables; o que es importante que los hijos nos perciban como un equipo  de dos, aunque cada uno tenga su propio estilo y manera de hacer las cosas, etc…

 

Una escuela de madres y padres, por tanto, no es un lugar donde aprenderlo todo de nuevo y sentirse torpes o incompetentes. Una escuela de madres y padres es un lugar de intercambio y actualización de los trucos, estrategias, atajos educativos que todos tenemos. Un lugar donde sentirse fuertes, y escuchados por compañeros que comparten situaciones muy similares y apoyados por profesionales de la psicología expertos en familias, inteligencia emocional y modificación del comportamiento infanto-juvenil que aportan su experiencia clínica y docente sobre cada uno de los temas tratados. Un tiempo, además de evaluación de los problemas y planteamiento de sus posibles soluciones desde procedimientos de probada eficacia adaptados a las características de cada familia.

 

Disfrutar de las vacaciones con niños

Durante el verano las familias se disponen a iniciar sus vacaciones y ello implica compartir nuevas rutinas, más tiempo y espacios con los más pequeños de la casa. Gran número de madres y padres describen que en este periodo vacacional se incrementan los conflictos y las tensiones en que les impiden disfrutar e incluso desear el regreso a casa

Como para todos las vacaciones y el verano son un sinónimo de tiempo de descanso, relajación y disfrute, tanto para adultos como para pequeños, antes de emprender el viaje sería útil reflexionar sobre algunos puntos básicos que de tenerlos en cuenta harán de las vacaciones un tiempo especial de convivencia para todos los miembros de la familia.

A continuación ofrecemos algunas sencillas recomendaciones que contribuirán a reducir esos nervios y los conflictos familiares.

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